domingo, enero 10, 2010

De noche por todo el mundo.

El ultimo de Built My Fortress - The Foxglove

10 comentarios:

Sylvain Cherkaoui dijo...

Que luz...

VolVoreta dijo...

Me gusta cómo ha quedado el fondo, así, dorado.

Te dejo un beso Alberto.

Anónimo dijo...

¡Qué inquietante!
El color es para buscar el nombre en el Pantone Inc., porque a mí no se me ocurre ninguno apropiado.
No está definida, pero tampoco desenfocada.
No hay ningún punto de referencia para posar la mirada, y el foco de luz parece un reflejo sobre un cristal...
Esta foto debería venir con instrucciones de uso ;-)
Besos y más,
B.

Belén dijo...

Hasta de noche hay luz...

Besicos

Everything You Know Is Wrong dijo...

Lo se, ya he colgado varias fotos de ramas de arboles desnudas, pero es que me gusta su forma.
Es como si la mano de Nosferatu intentara rascaste el pelo.
Si la rama es muy baja, como estas de la foto, literalmente notas su caricia.
Anoche el cielo estaba rojo. Rojo de nieve...
lunes, 11 enero, 2010


Hola B.
Las fotos no deben llevar nunca instrucciones porque eres tu quien debes interpretarlas. Quizá te aburra, te inquiete, te haga dudar o simplemente te sea indiferente.
Yo me he dado cuenta de que reflejan mi estado de animo y viendo mis fotos me ves a mi por dentro.

Gracias por estar ahí.

Gonzalo dijo...

Alberto... me alegra saber
-aludiendo a tu última réplica-
que entonces, hay una "Luz" ahí dentro, que sirve de guía o al menos "calienta a ratos" esas ramas a modo de "mano de Nosferatu"
(me ha gustado la comparación)

y que por lo tanto, las "raíces" esconden una vida como para dar...
"Una y mil vueltas"

Un abrazo, de los de árbol
(el "cenital" dejo que te lo de Ana)

Alberto Tallón dijo...

Muchas veces las fotos que hacemos callan más de lo que dicen, pero si se miran con atención y cariño, acaban por cantarlo todo...no engañan...

saludos!

Ana dijo...

Cuéllar,
actualiza, please!!

...no puedo con esta foto...

Everything You Know Is Wrong dijo...

Ana, la creatividad no entiende de calendarios...

Ana dijo...

Alberto, la paciencia tiene un límite...
;)