jueves, mayo 28, 2009

Para este...

Para este.

Nos conocimos en un momento que prometia.
Me apetecia que estuviera conmigo en mi nueva vida.
Fue vernos y ya esta, nos caimos bien. Esa extraña quimica de con quien te llevas bien y no sabes porque. Trasmitia tanta tranquilidad que, no se porque, me apetecia robarsela.
O si lo sé, realmente era lo que yo necesitaba. Algo o alguien que me trasmitiera seguridad, tranquilidad.
Y a el parecia sobrarle.

Primero en el Smart, luego en Autobus... llegamos donde creiamos ibamos a vivir.
Las cosas no salieron como debia y un dia nos vimos solos, en un taxi a media noche.
No parecio importarle y desde dentro de la mochila donde iba parecia decirme: "tranqui men, que estoy contigo"

Hoy estuvimos en el veterinario y las ha pasado putas. El y yo.

Ahora ronca bajo mi mesa del ordenador.

Esta va por ti, Brabus. Esta va por nosotros gordo...

5 comentarios:

VolVoreta dijo...

Los perros, como animales fieles que son, se instalan en la vida de tal forma que se vuelven casi una necesidad, te atan a la dependencia igual que con algunos humanos.

Se llega a quererlos y cuando ya no están también se "llora" su ausencia.

La foto me sugiere ese lazo de unión entre ambos en la sucesión de los días. Va por Brabus!

Te dejo un beso Alberto.

José Mª C. dijo...

Hola Alberto, creo que con otras palabras, todos sentimos lo mismo por nuestras mascotas, son una parte importante de nosotros mismos.
Salu2 compañero, nos veremos por las calles

Dani dijo...

Espero que el mal trago haya pasado, No se pasa bien cuando se tiene que ir al veterinario, que te voy a contar yo ... Un abrazo para los dos.

Lola del Sinpecado dijo...

Espero que el gordete ya esté mejor...este finde ya sabes, muchos mimos y galletitas..

Un beso perruno!

Ana dijo...

Brabus,

Cómo estás, men?.
Ana me comentaba has tenido que ir al "matasanos".
Chungo, eh, men?.

Me llamo TOR. Soy el pastor alemán que vive con los padres de Ana.
Estos días me saca ella a pasear. Hoy me explicaba lo tuyo.
Chico, tus patas la tienen enamorada. No deja de hacer referencia a ellas. Que son preciosas, me dice.(Preciosas!? No me jodas, men! las patas de un perro no son "preciosas", son fuertes, firmes! No "preciosas". Mujeres!).

Hoy en cambio ha guardado silencio. La tenías preocupada. Y eso que últimamente el que la tiene preocupada soy yo. Soy muy mayor, men (14 años perrunos. Unos 90 de los humanos) y cuando viene a casa a buscarme, me encuentra en el suelo estirado. Antes la recibía ladrando pero ahora con la edad y la sordera ni me entero de que llega y tendrías que verla! Llega pisando fuerte para que por las vibraciones del suelo me entere de que ha llegado. Yo ya sé que ha llegado pero me quedo quieto sin mover ni un músculo, tendrías que oírla:
- Tor, venga arriba dormilón!. Tor!! venga, viejito peludo, arriba!!.
Y yo ahí sin mover ni un músculo! Hasta que a ella se le entristece la voz y dice suavito:
- Tor, no me hagas esto, eh, amor?
(y con "esto" se refiere a que no me haya muerto! Ya me queda poco, men)
- TOR!! Venga!! Despierta!!.
No se atreve a tocarme para certificar si estoy muerto o me lo hago.
Si se tiene que agachar para tocarme, ya no lo hace.

Un día cuando yo era más joven y mucho más "tocacojones" estábamos en el campo y su padre me tuvo que atar porque yo no paraba quieto. A ella no le gustan las correas, ni nada que limite la libertad (yo creo que por eso prefiere a esas "ratas con uñas", gatos, los llama ella!). Y yo venga a ladrar y saltar. Total, que me enredé con la cuerda. Me estaba haciendo daño. Ella lo vió y...No me dió tiempo a avisarla, men!. Se agachó, me cogió la pata y ...me lancé a su cuello. Menos mal que fue muy rápida y se protegió con el brazo. Si le cojo el cuello, men, ahora ninguno de los dos estaríamos aquí.

La verdad es que no recuerdo mucho más. Me había cogido la pata mala y reaccioné por instinto. Cuando se me pasó el dolor. Todos estaban enfadados conmigo. Menos ella. Ella lloraba y lloraba. Pero no lloraba por el brazo que lo tenía ahí sangrando y poniéndose negro por momentos, no! Lloraba por mí! (y eso que por entonces ella y yo no teníamos mucho trato) Lloraba porque no quería que me sacrificaran!! (Su padre me quería sacrificar). Ella decía que la culpa había sido suya, que nunca volvería a ponerse a la altura de mi boca, que no sabía que tenía daño en la pata. Tuvieron que prometerle que no me sacrificarían antes de aceptar ir a urgencias. Uf! tendrías que haber visto como le dejé el brazo... Ella siempre me dice que el mordisco que le dí es lo de menos (casi ni se le nota la cicatriz), que lo que no pudo olvidar durante años fue el gruñido de ataque, dice que se le clavó en el oído.

Por eso ahora nunca se agacha, siempre se queda en una posición en la que me pueda marcar en caso necesario. Y a veces es necesario, men, porque tengo un carácter de mil demonios!! Sobretodo cuando por la artritis me caigo y no me puedo levantar! Ella intenta ayudarme y yo le gruño para que no se me acerque. Joder, men! Que parece que no haya aprendido la lección! Me duele! Tendrías que vernos entonces, podemos pasarnos una hora así: Ella dándome ánimos (y enjugándose las lágrimas a escondidas) y yo intentando que no me resbalen las patas para poder incorporarme. La edad es muy mala, men.

Bueno, he de dejarte. Siento sus pasos. Viene a sacarme para hacer mi salida nocturna.
Cuídate mucho, chico.
Y cuida esas patas. No porque la tengas enamorada, men, sino porque con la edad las necesitarás en perfectas condiciones, créeme. Te habla la experiencia.